Tlahuelilpan: es un poblado de 30 mil habitantes que se emplean en labores del campo, comercio y, una gran mayoría en la albañilería. Las estadísticas lo describen con un 55 por ciento de habitantes en situación de pobreza, además de ser un sitio estratégico a ser paso obligado de otros pueblos. Sus calles, con excepción del centro, son de terracería y tiene un solo panteón de 29 Km cuadrados, que será ampliado por la crisis que vive el municipio, tras la explosión del pasado 19 de enero.

La zona, que aún huele a combustible, tenía a familiares buscando algún indicio, que les dijera qué pasó con sus familiares que no aparecen en ninguna de las listas de los hospitales ni de los que han identificado sus restos.

María, esposa de Alejandro Reyes Solís que está desaparecido, relata el momento de la tragedia, ella iba con él, -“nos acercamos a ver, pero yo me quede del lado donde está la escuela, él se acercó pero nada más a ver, no pasaron ni 15 minutos cuando sucedió la explosión, él nunca agarraba ni se acercaba, pero cuando pasó la explosión lo que hice fue correr, correr a buscarlo, gritarle, buscarlo alrededor, que me gritara ¡aquí estoy!, pero de tanto grito que estaba, nunca se pudo saber si me contestaba, si me gritaba, yo corrí y lo busqué hasta dentro, pero no lo encontré”

“La gente corría por todos lados, entraban familiares a buscar gritándoles, la gente corría y cuando estaban prendidos se quitaban lo que podían quitarse, se tiraban en la parcela, en la alfalfa, y muchas personas sacaban a las personas quemadas ya desmalladas, muchos, aunque estuvieran quemados se metían y sacaban a otros quemados. Personas que ya habían salido quemadas, yo veía que entraban y salían, les ayudaban a llegar a la orilla para que se apagaran”

“Yo y mi cuñada llegamos hasta las llamas, hasta la orilla de la zanja, todo buscamos, todo alrededor, fue inútil porque no tuvimos resultados, nos acercábamos a los cuerpos tirados. Les decíamos cómo te llamas, unos estaban conscientes, unos no. Muchos de ellos ya estaban irreconocibles, pero muchos sí estaban conscientes, muchos te decían me llamo José, nos decían muchos nombres pero ninguno coincidía con él, la desesperación que tenía de buscar a mi esposo, corría. Lo seguía buscando”.

“Nos acercamos a ver si no estaba en los cadáveres, pero no, no lo encontré. Llegó un familiar mío, nos sacó, estuve esperando porque no controlaban el fuego, llegaron las ambulancias, me llevaron a que me dieran atención médica, me acerque tanto que percibí el calor”.

Alejandro Reyes Solís, de 36 años edad, -esposo de María-, está desaparecido. Familiares han abierto una carpeta de investigación y realizado las pruebas genéticas para dar con su paradero o en su caso, recoger sus restos y dar sepultura. La última vez que lo vieron iba vestido con una playera blanca con letras del refresco Pepsi, un pantalón azul de mezclilla, botas cafés de casquillo.

Ha sido buscado en todos los hospitales de la región, en Tula, Pachuca, en hospitales de la Ciudad de México, en Semefos, en las listas de personas que se reconocieron y que han perdido la vida, sin una respuesta de su paradero.

Al sonido de tambora

Son las 13:00 horas del martes 22 de enero, en el panteón se encuentran, ya en espera, algunos familiares propagados en diferentes zonas del panteón, y en el corredor de la entrada, medios de comunicación, haciendo tiempo a que concluya la misa que se ofició en la iglesia de San Francisco, la iglesia del pueblo, para despedir a ocho personas que perdieron la vida.

Sentado con una pala a su lado, el joven de 28 años, Francisco Javier está en espera de la llegada del féretro que trae a Gerardo, primos, ambos de Alejandro Solís. Gerardo, albañil de oficio, perdió la vida en un nosocomio de Ixmiquilpan, por quemaduras internas; deja tres hijos de diez, ocho y cinco años de edad.

“Gerardo se dedicaba a la albañilería o cualquier trabajo que le cayera, se enteraron que había combustible y se corrió la voz a lo pelado, según andaban voceando, no sé si sea cierto, tenía un carro; él fue trasladado al hospital de Cinta Larga y de ahí al hospital de Ixmiquilpan, murió por todo lo que respiro, se quemó por dentro, no estaba muy quemado, solo por dentro. No sabemos cómo lo trasladaron”, relata Francisco, mientras fuma un cigarro. Tranquilo, cuenta la pérdida de Gerardo, que además de ser su primo era muy su cuate, “cuate cuate”, como lo describe.

Francisco Javier ayudará a palear la tierra que dará cristiana sepultura a Gerardo. Su familia, perdió a Gerardo, no han encontrado a Alejandro, y tampoco han encontrado al esposo de su prima, hermana de Alejandro.

Gregorio Medrano, tío de Francisco Javier, asegura que llevaban bastantes días sin gasolina, como unos 20 días, tres semanas. “todos corrieron porque no había, ahora sí que nada de gasolina (…) ósea que lo vendían, pero mucha gente no alcanzaba, se acababa en un ratito, mucha gente se quedaba sin, nos tenían bien limitados, se tardaba uno hasta diez, 12 horas para poder cargar el combustible”.

“había desabasto y muchos tenían que irse a trabajar, más que nada la necesidad, a quién le hubiera gustado que sus familiares vivieran esto, pero ahora sí que había desabasto”

Sobre la supuesta indemnización, que se dice están pidiendo los familiares, Gregorio asegura que lo que a la gente les interesa es encontrar a sus familiares, para darle sepultura a los que se fueron y a los que no, buscarlos. “Ahorita no se están fijando que a ver qué apoyo, no, lo que ellos quisieran más que encontrarlos, la búsqueda, pues”.

Pasadas las 13 horas de ese martes a ritmo de tambora y con bocinas, comenzaron a arribar algunos de los ocho féretros. El estrecho pasillo que da la entrada al panteón pronto se llenaría por familiares y amigos que despedían a quienes perdieron la vida por la explosión. El dolor desencajado de los familiares y amigos trasmiten una enseñanza, respeto ante el dolor, que no debe ser ajeno.

De acuerdo con información del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Hidalgo 26 familias de los 107 decesos, han sido apoyadas con los gastos funerarios para dar sepultura a sus familiares.

La identificación de los restos…

El Hospital de Cinta Larga es el nosocomio más cercano a la zona cero, el día de la explosión, recibió a 17 heridos, que durante el trascurso de los día tuvo que ir trasladándolos a diferentes hospitales de la región, porque no cuenta con Unidad de Cuidados Intensivos, -Terapia Intensiva, como se le conoce- y es que la lista no ha sido del todo precisa, aunque médicos de la mayoría de hospitales aseguran a familiares que están buscando a sus desaparecidos, que ya todos los internados están plenamente identificados, por lo que piden esperar los resultados de los análisis genéticos.

No es un panorama que les de tranquilidad. El procurador General de Justicia de Hidalgo (PGJH), Raúl Arrollo González, aseguró que no podía acercar ni siquiera de manera tentativa un periodo de tiempo para entrega de los resultados, aseguro que es muy complicado, por lo que cree que difícilmente se podrán concluir antes de seis meses.

Las autoridades recuperaron 68 cuerpos, han identificado y entregado a familiares de 15 restos. Los 53 cuerpos faltantes, fueron trasladados al Servicio Médico Forense (Semefo) de Pachuca, lugar donde se les clasificará para analizar las condiciones en las que se encuentra cada cuerpo.

El procurador adelantó que probablemente no puedan ser analizados en México, por que tendrán que llevar el estudio al extranjero. La PGJH tiene 69 carpetas de investigación y ha recibido 62 pruebas de ADN, que han reportado la desaparición de un familiar.

La Maestra Karenn Loanne Ávila Espíndola, explica que para realizar la identificación de restos óseos calcinados se debe considerar: el grado de afectación, total o parcial y en particular en huesos delgados y porosos, y si están expuestos o no al fuego directo. “Es importante considerar que los huesos no conducen calor, esto quiere decir, por ejemplo, si la parte distal del fémur (parte más alejada del centro del cuerpo) estuvo en contacto directo con las flamas el tiempo suficiente para calcinarlo, pero la parte proximal (cercana al centro del cuerpo) estuvo “protegida” es probable que de la parte proximal se obtenga una muestra que pueda ser útil en la identificación por ADN, incluso si se encuentra quemado del exterior, pero del interior no, es posible obtener ADN de la parte interna”, explicó.

En el caso de identificación por dientes o muelas, -preferible de los terceros molares-, estás no tienen que haber tenido ningún tratamiento odontológico ni carie.

Ante la angustia de familiares, que consideran que las autoridades no realizaron el levantamiento total de los restos o que en su caso, la explosión pudo haberlos desintegrado, la criminalista y especialista en Derechos Humanos, relata que una explosión de este tipo de gases se le llama difusa en un sistema abierto, cuando está en estas condiciones, son consideradas de baja potencia. El gas no toma una forma en el ambiente y solo se difunde. De acuerdo al NTP 291 del ministerio del trabajo, en el caso de fugas de líquidos y gases inflamables con una ignición inmediata, se podrá generar un charco ardiendo, una explosión o un chorro con llamarada y las lesiones ocasionadas serán causadas por irradiaciones térmicas, por lo que se toman en cuenta el factor tiempo de exposición y la intensidad de la radiación.

“En este caso por el tipo de explosión no es posible que ocasione una desintegración total de un cuerpo. Por lo que respecta al tiempo de exposición, podría decirte que la cremación de un cadáver se hace aproximadamente de 1000 a 1200°C y para que se queme un tercer molar debe de alcanzar más de 1200°C y el hidrocarburo alcanzo aproximadamente 700° Celcius”, y es que el ejemplo de cremación que menciona Espíndola, lleva un proceso en el cremulador donde al cuerpo a partir de su peso se le agrega agua e hidróxido de potasio y se calienta a 180°C, después de tres horas, el cuerpo se reduce a una materia cálcica, misma que se coloca en un triturador para la entrega a familiares.

La única manera de que no se pueda dar identificación a un cuerpo cuando no se tienen muestras para comparar, cuando los restos óseos no están en condiciones, ya sea por calcinamiento, contaminación por el hidrocarburo que haya degradado el ADN, “se debe tomar en cuenta que algunos pudieron haber estado en contacto directo con los hidrocarburos, este haberse infiltrado e influir químicamente en el ADN o aumentar la posibilidad de combustión de células”, apuntó Loanne Espíndola.

Finalmente sobre las muestras de AND, la criminalista Ávila Espíndola, asegura que éstas, se pueden hacer en sangre o saliva; la muestra se obtiene de familiares, padre, madre o hermanos preferentemente. Explica que éstas tienen un costo aproximado de 8 mil pesos y se realiza en un lapso de 15 días. El perfil genético se compara con el obtenido de los restos óseos…

“(…) ahora que se dio a conocer la fuga por las redes sociales, pero aquí a cada rato hay fugas, siempre pasa y uno aprende a vivir así, yo donde vivo, cerquita se sale la gasolina, la casa, todo huele a gasolina y uno aprende a vivir así, las autoridades no lo reparan (…) esto del huachicol no es nuevo, es de siempre, igual que las fugas (…) se encontraban niños porque…” continuará

Con información de Primera Voz