La final de la Copa Libertadores entre River Plate y Boca Juniors que salió de América para jugarse en el Santiago Bernabéu en España, causó gran expectación en el mundo del fútbol europeo.

Messi fue el más esperado por los aficionados y medios de comunicación, pero llegó horas antes del partido en una camioneta con vidrios polarizados.

Otro de los primeros en llegar fue el entrenador del Atlético de Madrid, Diego Simeone, acompañado por su hijo Giovanni, atacante de la Fiorentina.

Fueron muchas las estrellas europeas que no quisieron perderse la gran final. Acudió el exjugador del Real Madrid, Luis Figo, y varios futbolistas y entrenadores españoles como Jordi Alba, Gerard Piqué, José Antonio Reyes, Ibai Gómez, Partxi Salinas o David Barral.

Desde Italia llegó gran parte del plantel de la Juventus, sin Cristiano Ronaldo. El argentino Paulo Dybala encabezó la expedición que completaron Bonucci, De Sciglio, Chiellini y Rodrigo Betancur. Con mucha seguridad caminaron hasta el palco de honor tan solo para que se les negara el acceso. El grupo bianconero se había equivocado de puerta y tuvieron que seguir su camino andando unos metros más hasta la entrada que les correspondía.

Con información de Primera Voz y ESPN