El Palacio Imperial de Hofburg es el castillo más grande de Viena, y fue la residencia de la mayor parte de la nobleza de Austria, especialmente hogar de la dinastía Habsburgo, durante más de 600 años. Actualmente, después del siglo XX, es la residencia del presidente de la República austriaca. 

A lo largo de los siglos, los edificios del castillo original han sido constantemente modificados y ampliados hasta convertirse en el complejo de 18 alas y 2.600 habitaciones que es hoy en día. Además de los apartamentos residenciales de cada uno de los miembros de la familia, el Palacio Imperial Hofburg albergaba salas de baile, habitaciones para el servicio, varias cocinas y la habitación de la plata imperial y del servicio de mesa. 

Actualmente, la mayor parte del Palacio acoge las oficinas del Presidente de la República, varios ministros, departamentos administrativos y otros museos. Sin embargo, en el ala de la Cancillería Imperial y en la Residencia de Amalia, se puede apreciar el estilo de vida de la Corte Imperial, porque aún se encuentra el Museo Sisí, los Aposentos Imperiales y la Platería de la Corte.

En las seis salas que forman el museo se pueden encontrar numerosos objetos personales que en su día pertenecieron a la emperatriz Elisabeth, y que ilustran su verdadera personalidad. 

Las sensiblemente diseñadas salas de exposición, creadas por el renombrado profesor Rolf Langenfass, están inspiradas en la poesía del monarca e ilustran cómo la alegre joven, Sisí, se convirtió en una mujer inquieta, inaccesible y melancólica; no querían perpetuar el mito de Sisí, sino salirse de los clichés y presentar una imagen realista sobre este fascinante personaje, para descubrir a Sisí desde el mito y la realidad.Aquí descubrirán la rebelión de la emperatriz contra la vida de la Corte y sus huidas al culto de la belleza, a la delgadez exagerada, al rendimiento deportivo extremo y a la poesía exaltada y melancólica.

Los más de 300 objetos expuestos en el museo incluyen sombrillas, abanicos, velos, cajas, guantes, sus recetas de belleza, retratos, copias de sus estrellas de diamantes, copia de las joyas de la coronación como reina de Hungría, sus aparatos de gimnasia, la máscara fúnebre de la emperatriz y la propia lima que se utilizó para asesinarla, la cual normalmente está guardada bajo llave. 

Otros objetos incluyen la reconstrucción de su vestido de despedida la noche antes de su partida desde Múnich hacia Viena en 1854, y una réplica del lujoso vagón imperial, así como todo tipo de estampas, monedas u otros souvenirs y objetos relacionados con la trilogía Sisí, de Ernst Marischka, que la convirtieron en mito.

En este lugar los miembros de la dinastía Habsburg decidieron el destino de su Imperio por más de siete siglos y durante el tiempo, fue reformado y ampliado para seguir con las necesidades de sus habitantes, por lo que en la actualidad, entre las cosas que los turistas pueden ver que es original de la edad media es la Capilla Imperial Gótica, en donde los niños cantores de Viena se presentan los domingos durante la misa.

Con sus 2.600 dependencias repartidas en 18 alas, este conjunto arquitectónico abarca los diferentes estilos, desde el gótico hasta el historicismo. A este complejo de Hofburg pertenecen instituciones como Albertina, la iglesia de los Agustinos, el Museo de Historia del Arte, el Museo de Historia Natural, el Museo Etnográfico, el Barrio de los Museos (MuseumsQuartier Wien), la Biblioteca Nacional y la Escuela Española de Equitación. Aunque hay que destacar dentro del palacio los Apartamentos Imperiales, la Capilla Imperial, la Cámara del Tesoro (Schatzkammer), la Plaza de los Héroes (Helden Platz), el Patio y la Puerta de los suizos (Schweizerhof y Schweizertor), la plaza de José II (Josefsplatz), y un importante centro de congresos, además del ya mencionado despacho del Presidente de la República, entre otros. Todo esto además de los cafés, restaurantes, plazas y parques que forman parte de este complejo, vuelven a Viena una de las mejores capitales del mundo llena de cultura.

Con información de Primera Voz