Dámaso López, ‘El Licenciado’, testificó en el juicio que se celebra en Brooklyn, contra “El Chapo”. Dijo que conoció al narcotraficante en 1999 cuando era subdirector de seguridad y custodia de la cárcel de Puente Grande, en el estado de Jalisco.

Posteriormente López se convirtió en empleado del Cártel de Sinaloa y padrino de una de las hijas de Guzmán.

El entonces encargado de la seguridad carcelaria concedía al Chapo privilegios que rompían las reglas carcelarias, entre ellos que Griselda, una de las esposas de Guzmán, pudiera entrar a visitarle a pesar de que sólo se permitía una cónyuge, que en este caso era Alejandrina. También le permitió a Guzmán que tuviera teléfono celular, a cambio de estos y otros favores, recibió una casa, el pago de gastos médicos de uno de sus hijos y dinero en efectivo.

Durante su declaración explicó que en el 2000, López renunció a su puesto en la cárcel de Puente Grande, en Jalisco, porque el Gobierno federal estaba investigando corrupción en el penal. Meses después, en enero de 2001, Guzmán se fugó de la cárcel dentro de un carrito de lavandería.

Dámaso López se reunió ese año con el narcotraficante en Nayarit y éste le explicó que la fuga “fue algo espontáneo” y que un tal ‘Chito’, encargado de la lavandería en el penal, fue quien lo sacó en el carrito, se lo llevó al aparcamiento, lo metió en el maletero de su auto y lo sacó así de la cárcel.

Con información de Primera Voz y El Financiero.