La espalda dada por sectores de la población a través de las redes sociales y pláticas del día a día sobre la tragedia acontecida en el municipio de Tlahuelilpan es de preocuparse puesto que, sin ser expertos sociólogos, politólogos o estudiosos del derecho, han juzgado con severidad a nuestros hermanos de este municipio de Hidalgo, mofándose de manera casi inmediata mediante “memes” y chistes de humor negro apenas sucedidos los hechos.

Lo más preocupante de esta reacción social es el perdón o eliminación de cualquier cargo de culpa a las administraciones pasadas, cuando son exactamente ellos los que más responsabilidad llevan en que hechos como estos, se repitan de manera cotidiana, como el robo de productos a vehículos accidentados, rapiña en zonas azotadas por fenómenos climatológicos y, como en esta ocasión, el robo de combustible.

La corta memoria de las personas y el poco análisis que demuestran en sus opiniones que culpan solamente a la población de su fatal desenlace, molesta y frustra; se les ha olvidado lo acontecido en Tlatelolco, Acteal, San Juanico, Canoa, el “Halconazo”, la Masacre de Aguas Blancas, Ayotzinapa, la Guerra contra el Narco, e innumerables hechos más.

Considero que la falta de un estado de derecho, así como de aplicación de la justicia y la ley de cientos de delitos y crímenes, han provocado que la ciudadanía distraiga su moral pensando que no serán juzgados.

En estos hechos los pobladores de Tlahuelilpan tuvieron una penitencia excesiva, teniendo más un papel de víctimas de su ignorancia que de delincuentes, estas personas no pueden compararse con la verdadera delincuencia organizada que operaba desde dentro de las instituciones para el robo del combustible y tenían una manera de operar similar a una empresa.

Ahora bien, esta tragedia no puede acotarse simplemente a la explosión del ducto, los factores dentro de la ecuación fueron diversos en cada situación y como señale, el estado fallido que recibe la nueva administración, incapaz de proporcionar seguridad a sus gobernados y de aplicar la ley también se refleja en los sectores de la población que se unen a los carteles de la droga, a la trata de personas, el secuestro, el homicidio entre diversos delitos más.

La nueva administración tiene como reto recomponer el tejido social e imponer un estado de derecho acorde con los tiempos que vivimos y nos permitan avanzar como país.

Cabe señalar que como sociedad no podemos ser insensibles a los hechos acontecidos en Tlahuelilpan, un pequeño municipio de Hidalgo del que pocos conocían su existencia, ubicación, costumbres y a su gente. Fallecieron seres queridos de muchas personas, padres, hijos e hijas, hermanos y hermanas, varios de los cuales eran el sostén de sus familias, por lo que considero que, como país, si se les debe brindar una indemnización, un apoyo en la justa medida para que lleven una vida decorosa sin carencia de techo, comida y servicios de salud.

El juzgar con severidad, como lo han hecho muchos en redes sociales, no solo habla mal de ellos como mexicanos, sino como seres humanos; así como juzgues serás juzgado.

 

Con información del L.C. Cesar Alfonso Espinosa Palafox para Primera Voz