Cuetzalan, un Pueblo Mágico localizado en la sierra de Puebla, se encuentra a seis horas de la Ciudad de México partiendo desde la TAPO, incluidos los últimos sesenta minutos del trayecto en que es necesario alternar el único carril que sube y baja la sierra con los vehículos que salen del pueblo en contrasentido.

Un calor húmedo digno de lugares como Taxco o de cualquier zona costera recibe a los visitantes que recorren sus pintorescas calles empedradas y casas con techos de teja roja, aunque no es lo único que se puede disfrutar en esta población.

La comida en Cuetzalan es, además de deliciosa, la cosa más barata del mundo. Están los tlayoyos y los molotes (distintos de los de Puebla capital), que son cilindros de masa rellenos de pollo o queso y que se pueden comprar a veinte pesos la docena, o el chilpasontle, muy parecido al mole de olla. En el tianguis de los fines de semana uno puede encontrar desde la clásica garnachería mexicana hasta tacos de pastor al carbón, una delicia no muy fácil de encontrar en otras latitudes. Elotes, esquites, incluso tamalitos oaxaqueños que, en combo con el obligatorio vaso con atole, cuestan cerca de 12 pesos. Una verdadera ganga.

En cuanto a lo turístico, Cuetzalan es una maravilla. Cuenta con atractivos naturales dignos de pasarse por lo menos un par de semanas intentando conocerlos todos, aunque existen tours muy bien organizados que ahorran al visitante el trabajo de averiguar qué lugares son los que más vale la pena conocer. Uno de los recorridos más populares incluye a la Cascada Las Brisas, las Cavernas de Chivostoc, el Valle de las Piedras Encimadas, el taller de telar de cintura y el taller de cera.

Como todos esos atractivos tienen que visitarse desde temprano para ser aprovechados al máximo, queda un espacio después de comer y descansar para un poco de acción nocturna en el recorrido que toca los principales puntos históricos y religiosos, además de interesantísimos relatos por parte de los guías turísticos para amenizar el camino. Así, uno se entera de que, por ejemplo, el náhuatl que se habla en Cuetzalan es ligeramente distinto al de Veracruz o al que se hablaba en Tenochtitlan; de que, pese al calor de la tarde, el clima es muy cambiante y puede ir de la sensación de estar dentro de un sauna a una lluvia torrencial en cuestión de minutos. Que Cuetzalan es un pueblo muy tranquilo que vive del turismo y la venta de café tanto para consumir como en forma de artesanías hechas con su grano.

Aprovechen el fin de semana y visiten este Pueblo Mágico. Los secretos que esconde entre sus tradiciones, la calidez de su gente y, sobre todo, las increíbles fotografías que se pueden lograr allá, bien valen la pena.

 

Con información de Siete Leguas para Primera Voz