Viene de la primera parte.

…Esa mañana de domingo, asesinó a Paola.

Fue uno de los sábados de 2016 cuando más lluvia cayó en la Ciudad de México. Esos aguaceros cesaron entrada la mañana –las 00:30 horas para ser exactos- del domingo 30 de septiembre de 2016. La temperatura disminuyó y sus nueve grados centígrados, no lograban dar calor a las cuatro mujeres transexuales, que se encontraban de pie sobre avenida Insurgentes y Puente de Alvarado, en espera de algún cliente.

Una de ellas -Paola- traía el cabello negro largo, alaciado, no más de 1.65 metros de estatura. A primera hora de ese día, eligió vestir una chamarra beige de borrega que no le calentaba, porque su blusa -de manga larga- era transparente, y su short diminuto. La transparencia de su blusa, dejaba ver su sostén negro con morado, arreglada a detalle, Paola, combinó sus zapatillas altas, negras con brillos, para estar impecablemente preparada. No olvidó poner rímel a sus pestañas, ni delinear sus cejas a detalle. El rojo carmín de sus labios medianos, resaltaban por su mentón ovalado.

La joven de aproximadamente 30 años, quizá 27, comentó a su amiga Kenya, que “la noche estaba muy triste” Kenya, atinadamente le compró un anís para ayudarle a mitigar el frío. Sus compañeras Belinda y Rocío –al tiempo que Paola brindaba con su amiga, tirando un poco de bebida al suelo para su Santa Muerte, a quien adoró- rechazaban la oferta de un cliente que buscaba sus servicios sexuales, por los que ofrecía pagar 200.00 pesos.

Belinda y Rocío negaron subirse al vehículo Nissan March gris, con placas MXB-6583 del Estado de México. El conductor del vehículo, llamado Arturo Delgadillo Olvera, de 36 años, llevaba los pantalones abajo mientras abordó a Kenya para que le realizara sexo oral. La amiga de Paola, sintió desconfianza y negó el servicio al conductor del March, que por las propias testigos, se veía alcoholizado.

El vehículo avanzo con Paola -quien acepto el pago de los doscientos pesos-; sus compañeras la vieron abordar el carro gris. Belinda, observó a través del medallón que Paola se agacho hacia el lado izquierdo, hacia el conductor. El carro avanzaría escasos cuatro metros cuando paró su marcha. Su amiga y compañeras desviaron la mirada del vehículo cuando avanzó de nuevo hacia Puente de Alvarado, momento en el que escucharon “¡auxilio, Kenya!”, el carro estaba parado cuando las compañeras de Paola se acercaron y escucharon dos detonaciones.

“Me acerco al vehículo, y cuando llego a la mera puerta, -en la ventanilla- veo como le dispara a quema ropa, cuando le termina de disparar, -mi amiga desguanzada- la avienta al asiento de lado y me apunta con el arma. Me quede sin movimiento, no me pude mover, no sé porque pero no me pude mover. Recuerdo que me puso el cañón de la pistola y cuando dispara, el arma se encasquilló, no salió la bala”, narró Kenya.

Paola recibió varios disparos a la 01:01 de la mañana, de acuerdo al reporte policial. Ante la lamentable situación, Kenya tuvo la pericia de controlar su miedo y grabar con su celular a Arturo, e impedirle que se fuera, colocándose frente al vehículo, mientras que las otras dos chicas percibieron las luces de una patrulla de seguridad pública a quienes detuvieron, informándoles que habían escuchado disparos, a la vez que señalaron el Nissan March.
Los policías preventivos Amalio Lara, -adscritos al sector Buenavista-, junto con su compañero, Sabino Gaona, en la patrulla DF-301-C1 de la Secretaria de Seguridad bajaron de la unidad para brindar apoyo a Belinda y Rocío. Al llegar al vehículo, al conductor se le pidió descender. El oficial Amalio se dio cuenta, al pedirle a Arturo bajar del carro, que portaba en su mano derecha un arma.

Arturo volteo a ver a los oficiales y dijo que él no había hecho nada. El conductor descendió del vehículo -propiedad de la empresa para la que trabajaba-, sin oposición, colocó una pistola Prieto Beretta calibre 9 short, con modelo 84 Cheetah sobre el asiento del carro.
Amalio puso a Arturo sobre el asfalto boca abajo y observó que el arma se encontraba encasquillada. Los oficiales vieron a Paola en el asiento del acompañante en posición diagonal, con su cabeza en la portezuela del copiloto, y semi desnuda de la parte superior de su cuerpo, junto con su bolsa de mano negra, su brasier tenía visiblemente (uno) de los impactos de bala, a la altura del seno izquierdo.

Sabino ayudó a su compañero a someter y subir a la patrulla a Arturo –que al momento de los hechos, un hombre que limpiaba parabrisas rompió, de un puñetazo, el medallón de la unidad, acción por la que se le detuvo junto con Arturo Delgadillo- Los oficiales pidieron asistencia médica. A la esquina de Av. Insurgentes y Puente de Alvarado llego la Unidad Médica a la 01:20 de la mañana, 19 minutos después, desde que Paola fue baleada, a lo que la Unidad del ERUM DF-065-G2 indicó que Paola había fallecido.

Belinda y Kenya se presentaron ante el Ministerio Público de la Fiscalía desconcentrada en Cuauhtémoc, Cuauhtémoc-2, donde se les tomo declaración aproximadamente a las 03:30 de la madrugada como “curiosas del lugar” y con datos personales masculinos. “Ahí viví muchos actos de discriminación y violencia institucional porque no me querían dar información de ninguna índole, decían que yo no era familiar directo. No me tomaban la representación ni como testigo ni como víctima indirecta” recordó Kenya.

El vehículo gris fue puesto a disposición y eran visibles las marcas de dos impactos de bala, una de éstas atravesó la lámina, y dentro se veía un tercer impacto que salió por la parte de atrás del respaldo del asiento del copiloto.

Paola se manifiesta en cuerpo presente

Los policías que detuvieron a Arturo Delgadillo declararon que él portaba un arma en su mano derecha al momento de la detención, sin embargo, pese a la declaración de Kenya y Belinda, Arturo fue declarado inocente en la primera audiencia, misma a la que Kenya fue notificada con pocos minutos de anterioridad, “a mí me dijeron la hora y el lugar de la primera audiencia oral cinco minutos antes de que empezara, lo bueno que fue en Sullivan, de Cuauhtémoc a Sullivan fue muy cerca y alcanzo a llegar. Cuando llego a la audiencia el juez ni siquiera tomo un protocolo ni nada, salió, no se presentó y dijo: “¿quién de los que están presentes es testigo?” y yo alce la mano. Cuando la alzo le dice al Ministerio Público “ya se sabe el protocolo”. Se mete y el Ministerio Público se acerca conmigo y me invita a salirme de la sala para que no presenciara la audiencia (…)

Cuando termina la audiencia ya lo habían dejado en libertad. Siento que fue todo armado, con corrupción, no me consta, porque la verdad no vi que les hayan dado dinero, pero la forma en cómo se dirigieron, como lo manejaron, me da esos argumentos. Lo dejaron en libertad”, describió Kenya. La indignación de las amigas de Paola, las llevo a unírsele. El 4 de octubre (al cuarto día de los hechos) tras muchas trabas, Kenya logró recuperar el cuerpo de su amiga, -ya que sus redes familiares se fracturaron desde que Paola llegó a la Capital, a los 17 años, huyendo del maltrato de su madre y el rechazo de su familia, por elegir otra identidad a la que se le designó al nacer.

Gilberto Cervantes Hernández fue el juez que dejó en libertad a Arturo. Ante este hecho, aproximadamente 500 trabajadoras sexuales velaron a Paola, y camino al panteón, su mejor amiga decidió detenerse un momento sobre la esquina en la que había sido asesinada, y despedirla con aplausos, sin embargo, la acción del juez Gilberto mantuvo la indignación. Con mucho valor Kenya detuvo la carroza fúnebre y el camión, a la vez que bajo el féretro, cerrando el tránsito de avenida Insurgentes, para exigir justicia por su homicidio. La protesta fue bloqueada por granaderos que insultaban a las mujeres, en un intento de provocarlas para que los agredieran. El cierre acaparo la atención de medios nacionales e internacionales que le dieron una amplia cobertura.

En ese momento se le mostró a la sociedad una situación que lleva años siendo una constante, el abuso y violencia con la que viven y se les trata a las mujeres. Al día siguiente de la protesta, un inspector de tránsito multó a la funeraria con seis consignas, tres para el carro fúnebre y tres para el camión; Paola descansa en el número 21 del panteón de San Lorenzo Tezonco, lugar donde logro su amiga darle sepultura.

Y es que el homicidio de Paola pertenece a un homicidio que no se catalogó por género, odio, nada, solo por homicidio a un masculino desconocido con apariencia de mujer. México es el segundo lugar a nivel mundial por crímenes a transexuales, solo después de Brasil. Tan solo lo que va de este año (enero-febrero) la asociación civil que fundó Kenya -tras la muerte de su amiga- “Casa de las Muñecas Tiresias” registró 220 casos, en comparación con 450 homicidios a transexuales en 2018.

Pero ¿qué ha pasado a tres años del asesinato de Paola, qué han hecho las autoridades. Qué hay detrás de este crimen de odio? Lo podrán leer en la última entrega de este caso.

 

Con información de Primera Voz