Entre los avances del proyecto anunciado por el gobierno federal para sostener un sistema aeroportuario donde interactúen el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), el de Toluca y Santa Lucía, revelaron que el control nodal del tráfico aéreo para la Zona Metropolitana del Valle de México será trasladado a la base aérea militar.

El Centro de Control de Área se encuentra actualmente ubicado en la T2 del AICM y atiende todas las operaciones ubicadas en un espacio aéreo de entre 20,000 y 60,000 pies de altura. El traslado a Santa Lucía representa una migración completa de actividades para los controladores, es por ello que el Sindicato Nacional de Controladores de Tráfico Aéreo (SINACTA) señaló que requerirán al menos 60 controladores adicionales, además de la necesidad del desarrollo de viviendas, escuelas y vías generales de comunicación para que el gremio y sus familias puedan restablecer sus vidas alrededor de la base militar.

En el país existen cuatro centros de control de área: Ciudad de México, Monterrey, Mazatlán y Mérida. El de la Ciudad de México es el más grande de todos, con 340 controladores al frente, y de ellos, 280 operan en la torre de control del AICM.

“Ahora las aeronaves tendrán muchos cruces y habrá que implementar gran cantidad de procedimientos nuevos. Los controladores se someterán a capacitaciones para aprenderlos y hacer de las operaciones algo seguro”, indicó Covarrubias.

El gobierno de Andrés Manuel López Obrador prometió que este sistema terciario de aeropuertos estaría listo en tres años: según los mismos avances del proyecto, el plan se llevará a cabo en dos fases; la primera, de un año, se centrará en la reestructuración del espacio aéreo con el fin de volver más eficiente el uso del AICM y Toluca. Una vez terminado este, los dos años siguientes se enfocarán en sumar Santa Lucía a la ecuación.

Expertos consultados explicaron la complejidad de aterrizar en aeropuertos rodeados con la orografía de la Zona Metropolitana del Valle de México: actualmente, las aeronaves que llegan a la Ciudad de México planean sobrevolando el área cercana a Santa Lucía, se colocan para aterrizar haciendo un viraje a la altura del World Trade Center y finalmente tocan tierra en el AICM.

Por esto, la zona de la Marquesa representa un obstáculo para la terminal de Toluca; el Ajusco, los cerros de Tres Marías y los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl para la terminal capitalina, y la sierra de Guadalupe para Santa Lucía.

 

Con información de Primera Voz