Evelin Fabiola Alcántara Legorreta, desapareció a los nueve años de edad, al salir a comprar tortillas, un 29 de mayo de 2014, en Ejidos de Tequisistlán, Municipio de Tezoyuca, Estado de México (Edomex). Tequisistlán es un barrio que la autoridad municipal, asegura, no es regular, por lo que no hay alumbrado, y la delincuencia ha incrementado, aunado a que los rondines de patrullaje solo se realizan por el día. En las noches no hay policía, y es cuando más asaltos suceden.

El jueves que desapareció la niña, la vendedora del lugar, aseguró al padre de la menor, que Evelin iba acompañada por un sujeto desconocido (en bicicleta), la testigo refiere que al despacharle, Evelin se fue en otro sentido hacia la Unidad de Real del Valle, cuando tenía que regresar en sentido contrario, y no lo hizo, eso le pareció raro, pero pensó que podría tratarse de algún familiar. Ella hizo el reconocimiento del sujeto  ante autoridades.

Tras el cambio que tuvo la Procuraduría General Justica del Estado de México (PGJEM), por la Fiscalía, obstaculizó la búsqueda. La investigación sobre su paradero, que en ese momento contaba con dos líneas, no logró tener resultado alguno.

Ni el grupo de análisis y contextos, que le aseguró la autoridad al padre de la menor existía, haciendo una análisis de lo que les falto y lo que no hicieron, ayudo; la desaparición de la menor se relacionó en 2017, tres años después, con el caso de trata de blancas en Tijuana, y sobre el posible cruce de la misma hacia Estados Unidos, en adopción ilegal. Sin avances específicos por parte de la Fiscalía, los padres de Evelin mantenían la esperanza en los indicios de la autoridad.

La búsqueda es en familia

Al inicio la señora Esperanza, madre de Evelin, la buscó en hospitales, en asociaciones de niños robados, pegó lonas en las principales avenidas como Lechería-Texcoco, repartió volantes en el aeropuerto y en las terminales de autobuses; pero estas actividades disminuyeron ante el deterioro de salud que padecía Esperanza. Ella enfermó y dejo de salir con frecuencia, aunque siempre intento estar cerca de las asociaciones.

En vida, la señora Esperanza expresó: “Es que me salgo y nada, y pienso que algún día alguna persona la va a encontrar, pero al final del día vengo bien cansada y no encuentro respuesta y me pongo más triste y digo no, no encontré a mi hija, los días son más difíciles porque va pasando el tiempo y ella no regresa”

Tras esta situación, la familia de Evelin tuvo que aprender a buscarla con sus propios medios, informarse y trazar rutas que les permitieran tener algún indicio de su paradero. Sin embargo, Salvador, ya no sabe dónde más buscar, “salir a buscar con los vecinos o por donde haya pasado, pues no, la gente ya no quiere hablar. Esperamos que alguna personita buena, que tenga un buen corazón, que la vea, la pueda reportar o decirnos donde esté”

“De ahí no hemos pasado. Los de la fiscalía nos dijeron que guardáramos silencio porque se pueden entorpecer las investigaciones, pero no sé si sepan que pueda estar exactamente en el norte o pueda estar en algún otro lado o a la mejor puede estar por aquí cerca”.

Las investigaciones de inicio que hizo la autoridad, no mostraron un posible lugar o información que esclareciera la hipótesis de que estaba en el norte, ni que había sido adoptada ilegalmente. “El detenido al principio decía que se la llevaron para allá, pero después se retractó porque, según dice, lo habían maltratado. Él decía que por allá (en Tijuana), después decía que estaba por acá cerca, debajo de un puente, pero no sabemos a ciencia cierta qué paso”, comenta Salvador.

Tarrios N. fue detenido a pocos días de la desaparición de Evelin. Autoridades lo identificaron por el retrato hablado que tres testigos realizaron sobre él, que acompañaba a la menor, testificaron en su contra, y aunque el inculpado intento impugnar, retractándose y asegurando ser inocente, no le funcionó y se le sentencio a 40 años de prisión, sin que al día de hoy diga qué hizo con Evelin.

La desaparición de Evelin se le sumó a las acusaciones por haber tocado a menores. El inculpado se encuentra recluido en el reclusorio del Molino de Texcoco, y su mutismo, puede ser estratégico. El delito que purga es menor a que se le inculpará por secuestro, posible homicidio o bien feminicidio infantil, que sí bien aún no se tipifica este delito, la condena de Tarrios pudo ser mucho mayor.

Venta de pan para la búsqueda

La familia de Evelin se dedica a la elaboración de pan, tras la falta de empleo que padecía el señor Salvador, comenzaron con la venta en charolas. La señora Esperanza salía con su hija Evelin en un triciclo a venderlas; cuando iniciaron, tenían los hornos en su casa, ahora tienen un local como expendio de pan. Salvador recuerda que en su casa el pan no se vendía mucho. Sin embargo, el negocio cambio tras el robo de Evelin, “sí, después de que me la roban quise salir otra vez a vender, pero es bien triste andar en las calles sin ella, y mejor ya no salí”, dijo Esperanza, en vida.

Cuando Evelin desaparecio, mucha gente se unió en plantón y dieron palabras de aliento a los padres. “Nada más me desespero a veces, porque pasan los días y nada. Esa persona que está detenida no habla, a pesar de que ya lo sentenciaron no dice dónde está mi hija”, expresó la madre de Evelin.

“No sé qué pasa, pero yo siempre la voy a esperar. Siempre la voy a buscar, no voy a dejar de buscarla. Yo tengo mucha esperanza, mucha fe que ella está viva en algún lugar del mundo y que algún día la voy a encontrar, aunque me enfermo a veces, pero no voy a dejar de buscarla, siempre la voy a buscar hasta donde la encuentre”.

Lamentablemente el año pasado, ‪el 26 de abril, la señora Esperanza Legorreta, falleció a los 50 años de edad. “Ya ve que era diabética, se le fue complicando, se le fue complicando a través de la tristeza de que no estaba su hija, como que se dejó, no tenía muchas ganas de vivir, decía ella. Se le subió la glucosa y la llevamos al doctor y le dio un derrame cerebral”, explicó su esposo.  Esperanza tenía certeza de que sí iba con diferentes asociaciones, al conocer a más personas de otras, podría obtener más ayuda, pero con su enfermedad ya no pudo avanzar.

La vida de Evelin

El próximo ‪11 de abril será el cumpleaños de Evelin, su madre recordó cómo transcurrieron los primeros tres años de la desaparición de su hija en ese día, “pues muy triste, siempre les hago sus cumpleaños a mis niños, aunque sea algo chiquito, pero ahora ya no está, no sé hasta cuando vaya a regresar”.

La pequeña se ponía de panza y agarraba sus cuadernos. Cuando empezó a leer, ella leía los letreros que veía. A Evelin le gustaba mucho estudiar, y en los bailables, le decía a su mamá, -“mamita me haces este peinado, quería su pelo largo y sus trenzas. Desde donde estaba me gritaba: “mamita te quiero mucho, te amo mamita”. Ella sabía usar el celular, le movía al celular, no sé qué pasa porque ella sabía el número de mi esposo, el teléfono de mi esposo. Es el único  teléfono que teníamos en casa”.

“Tengo grabaciones cuando me gritaba que me quería, que me amaba mucho. A  toda hora, donde yo estaba cocinando me gritaba: “mamita te quiero mucho”, le decía, sí mi niña, tu eres mi más preciado tesoro, siempre así la llame”. La madre de Evelin, recordaba a su hija como una niña muy inteligente que no le gustaba faltar a clases. Cuando la desaparecen, Evelin ya sabía hacer divisiones y su madre, con lágrimas, relató meses antes de su deceso, como le decía a su papá, “papá mira, ya hice estas divisiones, ponme otras papá”.

“Me decía cuando se iba a la escuela -porque iba en la tarde-, “mamita no me vayas a dejar, me esperas para irnos a vender el pan”, mucha gente la quería mucho, porque apenas estaba echando el pan y ella ya había hecho su cuenta y hasta la gente le decía: “No Evelin, no es eso, me estás cobrando de más, y ella les hacia otra vez su cuenta, y les decía: “sí mire, este cuesta así y este cuesta así”, se reían porque le decían, ¡órale, sí eres bien inteligente!”.

El gobierno del Edomex

El gobierno priista no dio ningún cambio. En 2015, el ex gobernador Eruviel Ávila enfrentaba cifras elevadas de robo de menores, y su estado, era el que más reportes de feminicidios tenía. Ese mismo año la alerta de género se estableció en 11 municipios del Edomex, e incluso, el gobernador les prometería a familias acelerar la investigación y dar con el paradero de diferentes casos, que colocaban al estado en segundo lugar de desaparecidos a nivel nacional, de acuerdo al Secretariado Ejecutivo.

En ese año, el padre de Evelin se entrevistaría con el secretario de gobernación, y aseguró que Eruviel los mandó al poder judicial, donde las líneas de investigación se polarizaron, y sin mayor información, el señor Salvador ya no supo si se llevaron a cabo.

Cuando la niña desapareció llegó el ejército para realizar la búsqueda y tres ocasiones más, que con binomios caninos de rescate así como personal de Toluca, la policía de Texcoco, la estatal, formaron un grupo, que junto con vecinos y la familia salieron a campo, sin encontrarla. “Tenía mucha confianza, veía mucha gente, decía en un ratito la vamos a encontrar o en pocos días la vamos a encontrar, pero no. Pasaron los días, y los días, y no encontramos nada”, comentó Salvador.

El papá de Evelin, considera que la situación de violencia en el estado se debe a que algún presidente municipal dejo entrar a criminales que se dedican a vender droga, y explicó que si dejaban entrar vendiendo droga, los demás que se dedican a la trata de personas o a los que se roban a los niños, podrían hacerlo también.  “Creo que deberían haber combatido eso desde el principio, y a lo mejor tendrían que tener una Alerta Amber a nivel nacional, que rapidísimo se pudiera mover y difundir a los niños desaparecidos (…) da mucho coraje que personas así no se tocan el corazón para robarse a un niño, un niño inocente que no le hace daño a nadie,  entonces, esos sí no merecen estar en la calle”.

La consecuencia

Evelin es la menor de cuatro hijos, dos varones y una hermana más. Tras su desaparición, la vida de la familia Alcántara cambio profundamente. Los hermanos de Evelin aún viven en la misma casa, ahora solo con su padre, que continua vendiendo pan. La familia, relata Salvador, era muy unida, pero ahora se desintegro, pese a vivir en el mismo lugar cada quien anda por su lado. Tras el deceso de su esposa se mermo la búsqueda de Evelin, sin embargo, “ahorita volvimos a retomar con familiares, con nosotros, aunque la verdad no sabemos hasta donde llegar. Solo digo que ella ha de estar en algún lugar aislado donde no la puedan ver. A la mejor en algún pueblo lejano donde no haiga mucha difusión. Es raro que nadie la vea”

Las acciones de la autoridad en el Edomex viola los derechos de la familia, derecho a saber lo que ocurrió, a recibir atención tanto de las autoridades como psicológica individual, familiar o colectivamente, así como orientación jurídica. Tienen también derecho a que haya justicia y sobre todo a recibir información sobre su caso, aunado a un trato digno. Y es que la familia Alcántara sólo obtuvo de la búsqueda de la menor ‪las dos líneas de investigación de 2017, sobre trata de blancas en Tijuana y la posible adopción ilegal en Estados Unidos, y pese a que la Fiscalía asegura está trabajando, justifica su inacción con el cambio y reacomodo gubernamental que se está dando en el país.

 

Con información de Primera Voz