Este 31 de octubre de 2018 concluye la tercera y última etapa del Informe de Rendición de Cuentas de Conclusión de la Administración, el cual como lo señalan los lineamientos que se generaron para ese efecto, tiene el carácter de constancia documental para el proceso de entrega-recepción de la Administración Pública Federal, y contendrá la rendición de cuentas de los programas, proyectos, compromisos, acciones, asuntos, recursos, información y situación general de la gestión que concluye, con el propósito de facilitar el proceso de transición y la toma de decisiones públicas.

 

El informe aborda las actividades principales llevadas a cabo por las diversas oficinas de gobierno, como son la Dependencias del Ejecutivo Federal, Órganos desconcentrados así como el sector Paraestatal, de igual manera los proyectos más importantes iniciado o concluidos en la Administración 2012-2018, y las prospectivas o recomendaciones para el cambio de estafeta en el cambio de gobierno.

Sin embargo, al hacer un análisis serio al documento generado como resultado de este resumen de seis años, considero que se queda corto, en primera instancia porque el informe lo generan las propias entidades y la información proviene de otros documentos de transparencia y rendición de cuenta que son públicos, tales como la Cuenta Pública, los informes de Autoevaluación o de Labores.

Asimismo, el informe de rendición de cuenta debería tener por objetivo calificar la gestión pública de las dependencias de gobierno, es decir hacer un análisis pormenorizado de los proyectos y políticas públicas más importantes impulsadas por la administración así como los resultados obtenidos.

 

Esta información generaría un valor agregado, ya que la ciudadanía (los pocos indiferentes) contaría con información certera de los resultados de gobierno, que sirvieran de base para poder hacer un sufragio efectivo razonado, más allá de los shows políticos que intentan demostrar quien el menos preparado para gobernar.

Es así, que está por concluir una administración más donde políticas fracasadas como la lucha contra el hambre queda en el olvido, por la falta de una calificación o evaluación de los resultados, quedando en su lugar el nuevo fraude político o desfalco de las cuentas públicas.

 

La alternancia en los gobiernos estatales no termina por resolver los problemas que en muchos casos son sistémicos, y cómo es posible lograr un cambio, si no existe un base sobre la cual partir, es un proceso de reseteo de programas, ayudas y subvenciones gubernamentales, una separación completa del sector empresarial y del ciudadano de a pie.

Generar un verdadero documento de rendición de cuentas y la remoción de servidores públicos que no cumplan con las metas establecidas, mediante una evaluación al desempeño, sería un primer paso para mejorar el que hacer público, en vía de crear un sistema público más eficiente, que cumpla con los más altos estándares en la calidad de sus servicios, donde el gobierno sea uno facilitador para el desarrollo económico.

Me gustaría conocer su opinión, así como algún tópico de su interés, como alguno de los siguientes:

  • Sistema Penal para Adolescentes
  • Servicio Público de Carrera y Trabajaen
  • Programas sociales

Con información del L.C. Cesar Alfonso Espinosa Palafox para Primera Voz