Durante 36 años, la Central de Abasto de la Ciudad de México ha desarrollado un impresionante perímetro de 327 hectáreas con la capacidad de almacenar cerca de 120 mil toneladas de productos distintos, de las cuales se mueven diariamente 35 mil, lo que significa el 30% de todo lo que se consume en el país.

La saturación del Mercado de la Merced en la década de los ochentas dio paso a la creación de la que se convertiría en la segunda unidad económica más grande en México, sólo detrás de la Bolsa Mexicana de Valores. Con nueve sectores especializados, 500 mil visitas diarias y una afluencia anual de 9 mil millones de dólares, la Central de Abasto se ha convertido no sólo en la principal fuente de alimentos a nivel nacional, sino también en un punto de tránsito turístico y cultural.

Buena parte de este fenómeno se debe al proyecto Central de Muros, que da otro rostro a la Central de Abastos a través del arte y el color.

Itze González e Irma Macedo, fundadoras de We Do Things y Central de Muros, detallaron en conferencia de prensa en La bodega del arte que el número de murales ya existentes en las distintas naves de la Central de Abastos –de la autoría de artistas como Totoi, Rilke y el pintor local conocido como “El Hielos”– llegará a 100 con la tercera etapa de Central de Muros, siempre con apego a los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que la ONU ha fijado con la intención de crear conciencia en la ciudadanía sobre temas de causa; siguiendo esa línea, los próximos temas a abordar en la etapa que comienza a finales de noviembre serán el cambio climático y la migración.

Además, agradecieron el apoyo proporcionado por el Administrador General del Fideicomiso de la Central de Abasto, Sergio Palacios Trejo, así como el patrocinio de marcas como Qualitas Seguros, Pinturas Osel, Zoé Water, Dulces Vero y la Alianza Francesa.

Durante el recorrido por los murales que engalanan las naves de los sectores de Frutas y Legumbres, Abarrotes y Víveres, y Envases Vacíos, se contó con la presencia de Totoi, artista yucateco radicado en la Ciudad de México, y Rilke, quienes detallaron el mensaje contenido en sus respectivas obras.

El primero relató que su trabajo representa solidaridad con las madres que fallecieron justo al dar a luz, así como el dolor de la ruptura del lazo entre la madre muerta y el hijo sobreviviente.

En tanto, la obra de Rilke representa la esperanza en los momentos más duros y los futuros más distópicos a través de la añoranza por los recursos naturales que se pierden paulatinamente gracias a la falta de conciencia.

Ambos artistas destacaron la convivencia y calidez del personal que labora en la Central de Abasto, su amabilidad y la manera en que cuidan las obras, pues a pesar de existir espacios donde inevitablemente se acumula basura, las áreas donde se encuentran los trabajos están libres de desperdicios. Asimismo, enfatizaron en que Central de Muros es una gran iniciativa que convierte a la Central de Abasto en la galería de arte urbano más grande de Latinoamérica.

 

Con información de Primera Voz