En días recientes indignó en redes sociales la actividad política que el ex mandatario Felipe Calderón realizó sobre la desaparición de la Policía Federal; muchos usuarios le recordaron la palabra espurio y arremetieron contra él por las miles de muertes y violación a derechos humanos que dejó su gobierno.

Sin embargo es importante saber lo que el gobierno de AMLO está haciendo y, que no sólo hay que reprocharle a Calderón su fracaso de estrategia bélica, sino a Peña Nieto la responsabilidad que tiene de haberla mantenido.

Estados Unidos acusó que México abandonó (Andrés Manuel) la cooperación binacional en materia de combate al narcotráfico, que de acuerdo a la declaración hecha por dos funcionarios del Departamento de Justicia al semanario Proceso, los cárteles Jalisco Nueva Generación y Sinaloa están aprovechando para expandirse, sin mencionar que estos ya se expandieron, el primero con presencia en más de 22 estados de la República y con conexiones internacionales en varios continentes: Europeo, Asiático, Africano y Americano.

En este acuerdo, que duró poco más de 12 años, el gobierno norteamericano instaló en nuestro país varias Oficinas Binacionales de Inteligencia en México (las OBI), y desplegó a personal especializado en el tema, todo con la cooperación de Felipe Calderón, que dijo, era parte del acuerdo binacional.

La invasión de personal gringo en nuestro territorio, se mantuvo y multiplicó en el gobierno de Obama, enviando espías estadounidenses a nuestro territorio, manteniendo la dependencia del gobierno calderonista con Washington.

La invasión de los espías fue bajo la aceptación de Los Pinos, y con la libertad de circular en todo el territorio mexicano; se puso la cama perfecta para que el gobierno estadounidense, ya con la declaración bélica de Calderón y un país militarizado con sus Operativos Conjuntos, comenzara a recibir dádivas, “apoyos” económicos y militares de Estados Unidos con órdenes específicas de uso de ese recurso. Los apoyos se relacionaron, algunos, con la migración y el tráfico de armamento.

Esta “estrategia” no se planeó con poco tiempo, por el contrario, el ex mandatario mexicano sostuvo reuniones con George Bush, y bautizaron su engendro como Iniciativa Mérida, bajo la mano del Departamento de Estado estadounidense y la Secretaría de Relaciones Exteriores mexicana, que desde el inicio de esta Iniciativa, Calderón pidió equipo militar, tecnología y la asesoría en tácticas de combate antiterrorista.

Por supuesto la figura de Génaro García Luna fue fundamental siendo el secretario de Seguridad Pública de México, solicitó que agentes gringos adiestrarán a los mexicanos del entonces Estado Mayor Presidencial. Este cóctel de espionaje estadounidense, permisividad de Calderón, y la militarización mantuvo al país como carne de cañón.

Estados Unidos, al que le gusta intervenir en los países con sus Iniciativas y Operativos, como en Colombia, decidió qué México sea su país surtidor de drogas, su jardín privado, y ellos, cómo se sabe, sólo tienen sus políticas de Salud. No tienen enfrentamientos armados en sus calles. Los muertos y cuerpos, las vidas las puso México. Las puso Calderón.

Muertes y violaciones a derechos humanos se mantuvieron y encrudecieron con el gobierno peñista al mantener la guerra contra el narcotráfico, como parte de la estrategia de colaboración bilateral con Estados Unidos, donde los soldados, quienes eran encargados de hacer frente al combate, así como los gobiernos locales de los estados no tuvieron la capacitación para defender los derechos humanos. Simplemente su formación era para abatir al enemigo, que en realidad muchos eran reclutados forzados por el crimen. Los esclavos del crimen organizado.

Más de 120 mil muertes son parte del saldo de esta cooperación bilateral de combate al narcotráfico de Calderón; casi 25 mil desaparecidos en su gobierno; con Peña Nieto, 150 mil 992 muertes violentas, vinculadas al crimen organizado es lo que generó mantener la guerra al narcotráfico; más de 40 mil personas fueron detenidas-desaparecidas forzadas. De 2009 a 2015, se contabilizaron 281 mil 418 personas desplazadas por la violencia de ambos mandatos. Sin mencionar las ejecuciones extrajudiciales, los casos de tortura, la desaparición forzada de migrantes y un sin fin de crímenes atroces sobre mexicanos.

La cooperación bilateral en Mexico hizo que los dos anteriores gobiernos cometieran abusos, arrastraron a la ciudadanía y al campo mexicano a jugar a dos caras: cultivar, y ser a la vez los criminales. Estados Unidos exhibió a la población mexicana cómo los malos, delincuentes; y discrecionalmente, bajo su potestad de primera potencia, Estados Unidos nos tráfico constantemente armas, su Senado hizo poco esfuerzo para frenar ese tráfico de armas a nuestro país. Cada año con Enrique Peña Nieto llegaron ilegalmente desde Estados Unidos 213 mil armas. Unas 583 armas diarias.

Peña Nieto no logró frenar la violencia pese a intensificar la lucha militarizada, y Estados Unidos, por ejemplo sí ha podido interceptar comunicaciones confidenciales de las embajadas extranjeras en la Ciudad de México bajo ese acuerdo bilateral.

De darse el abandonó de cooperación bilateral con Andrés Manuel, el mandatario busca deslindar a los marinos para la confrontación de los cárteles, y aunque parece ser esta decisión parte del reacomodo que está teniendo en la presidencia del país, y que no ha expresado que realmente saldrá del acuerdo bilateral, sí ha dejado sin interlocutores, del personal operativo -los que están en el campo de batalla, sin que la FGR designe delegados- con los especialistas gringos que esperan el tráfico de información, le llaman de inteligencia.

Es muy preocupante que se concentren poco a poco las policías, haciendo un mando único de nuestras Fuerzas Armadas. Concentrarle todo a una sola figura sería gravísimo, porque cómo se mencionó en Llegó la Guardia Nacional… y los rezos con ella la GN no tiene que rendirle cuentas a los ciudadanos ni a nadie y el que salga del acuerdo no significa que desmilitarice al país o se acabe el combate a los cárteles, por el contrario la Guardia Nacional sería quienes le mantendrían esa misma estrategia de combate a la delincuencia organizada con la militarización, al ser su figura.

Con información de Samatha Lara para Primera Voz