Los órganos internos de control son los encargados de controlar que los procesos y procedimientos que realizan los servidores públicos en las dependencias y entidades federales estén apegados a la legalidad y que coadyuven a los objetivos sustantivos de estas instituciones y, en caso de no ser así, son quienes poseen la autoridad para atender, tramitar y resolver las quejas o denuncias presentadas por la ciudadanía contra presuntas irregularidades administrativas cometidas por los servidores públicos.

Su estructura básica se conforma por un Titular del Órgano Interno de Control, un Titular de Responsabilidades, un Titular de Auditoría y un Titular de Quejas.

Sin embargo, a diferencia de lo que se establece en la definición anterior, en la práctica hemos visto que existe una cierta complicidad con la dependencia o entidad a la que están asignados, ya sea por omisión, encubrimiento o minimizando los riesgos y responsabilidades a los que pueden ser sujetos los servidores públicos que se desvíen de sus funciones.

Y es que a pesar de los mecanismos de control impuestos, así como las evaluaciones realizadas para ocupar una titularidad de Órgano Interno, notamos como la decisión está comprometida por el titular de la entidad y dependencia, comprometiendo con esto la independencia y autonomía del Órgano Interno de Control.

El planteamiento de una reforma estructural de los Órgano Internos, para que no dependan económicamente de la entidad o dependencia asignada como medida para lograr esa independencia no termina por resolver los diversos problemas que percibo, siendo algunos de estos los siguientes:

Falta de conocimiento y experiencia para desempeñarse de manera eficiente en el cargo
Estructuras no acordes a la dependencia y carga de trabajo (muy grandes o muy cortas)
Cumplimiento de planes de trabajo sin calidad en lo que informan
Sesgos graves en sus programas de auditoría o revisión
Falta de criterio en identificar faltas graves y no graves
No cumplen con la función de prevenir y controlar los procesos de las instituciones

 

Por lo que además de llevar a cabo la reforma en materia presupuestal, es necesario llevar a cabo toda una reestructuración con base en un presupuesto cero para cubrir solamente las plazas necesarias para llevar a cabo sus funciones, también que sean sujetos a sanciones por mal desempeño en su trabajo y la “miopía” que suelen tener.

El problema de los Órganos Internos de Control se amplifica si analizamos lo correspondiente los gobiernos estatales y municipales, donde los mayores escándalos los ha dado Chihuahua o Veracruz, pero que no significa que los demás estén realizando un buen trabajo.

En ese sentido, debe existir también una reforma en este ámbito que traería beneficios importantes comoun Sistema Nacional de Fiscalización que cumpla con las expectativas de las revisiones, así como generar información confiable conforme a la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios.

He aquí pues un llamado más para llevar a cabo algunas acciones que permitan una rendición de cuentas más completa, con propuestas específicas tendientes a tener un país mejor.  

Con información del L.C. Cesar Alfonso Espinosa Palafox para Primera Voz