El sexenio de Felipe Calderón Hinojosa dejó a la siguiente administración, la de Enrique Peña Nieto, miles de víctimas por la guerra que declaró en su natal Michoacán, y con ella, una deuda que no pudo resarcir, la impunidad.

El ex presidente Enrique Peña Nieto recibía y mantenía un país militarizado, su gobierno no fue diferente,y sobre todo, se le recuerda la deuda que tiene, igual que su antecesor, a miles de víctimas que aún son casos impunes.

A lo largo de su sexenio, desde el 1 de diciembre de 2012 a noviembre de este año se contabilizaron 123, 029 homicidios dolosos registrados a nivel nacional. En el anterior gobierno se habla de 20,100 asesinatos más en comparación con el sexenio de Calderón.
El secretariado Ejecutivo menciona que del total de asesinatos 18,149 fueron con arma de fuego. Tan sólo este 2018 se registraron 26, 376 homicidios, cifra que supera los 25,036 del 2017.

Otra de las deudas es que México se volvió un país de cruces rosas. El feminicidio ha tenido un alto número de víctimas y el gobierno de Peña Nieto dejó el peor contexto de violencia contra las mujeres. El observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios (OCNF), que se forma por 40 organizaciones de 22 estados de la república se dedica a defender los Derechos de mujeres, y puntualiza, que las políticas públicas e instancias encargadas de prevenir, atender, investigar y sancionar la violencia contra las mujeres son ineficientes y sin perspectiva de género:
las procuradurías o fiscalías, en lugar de garantizar el acceso a la justicia, la obstruyen; siendo “negligentes y omisas”.

La violencia mató a casi nueve mil mujeres en tres años. Entre 2012 y 2017 el OCNF registró 12 mil 796 asesinatos de mujeres; el 22 por ciento tuvo carpeta de investigación como feminicidio. Este 2018 contabilizó aproximadamente 625 víctimas, representando un incremento del diez por ciento. La tendencia es mostrar un aumento año con año, de acuerdo con el SESNSP entre los primeros nueve meses de cada año, de 2015 a 2016 aumentó 49.4 por ciento, de 2015 a 2017 creció 24 por ciento, y de 2017 a 2018 subió 10.9 por ciento.

El Observatorio reveló que el 40 por ciento de las víctimas de feminicidio de 2014 a 2017, tenían entre 21 y 30 años de edad, y en el 70 por ciento de los casos, las mujeres fueron asesinadas en el ámbito público.
Las causas de muerte fueron: golpes, estrangulamiento, asfixia, quemaduras, envenenamiento, mutilación, agresiones con armas de fuego.

Las zonas más mortíferas con mayor número de casos son: el Estado de México, con 70; Nuevo León, con 58, Veracruz, con 51; Guerrero, con 43, y Chihuahua, con 41. Por número de carpetas, les siguen Sinaloa, con 33; Ciudad de México, con 32; Jalisco, Oaxaca y Tabasco, con 22 cada uno, así como Puebla, San Luis Potosí y Sonora, con 19 cada uno.
El número de víctimas en el país es impresionante y es que el director del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro (Prodh), Mario Patrón Sánchez, y Grace Fernández Morán, del Consejo Nacional Ciudadano del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, coinciden con el dictamen: existen 122 mil muertos, 37 mil desaparecidos y una tasa de impunidad de 98%.

Ambos defensores consideran que el fracaso de Peña Nieto –quien heredó de Felipe Calderón 103 mil muertos y 26 mil 121 desaparecidos– se mantuvo por continuar con una estrategia militarizada de combate a la violencia, y sobre todo, la corrupción, que ha decir se mantuvo vigente casi en cada aparato del sistema de gobierno.

Durante el pasado gobierno a México le llovieron recomendaciones por violaciones graves a los Derechos Humanos; 266 recomendaciones fueron emitidas por el Comité contra la Desaparición Forzada del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Ginebra.

Esta es sólo una mirada de que la administración pasada no tuvo voluntad de atender a las víctimas, entregando a Andrés Manuel López Obrador un país con mucha impunidad y dolor. Un país de corrupción, impunidad, injusticia, con autoridades omisas.