Desde tiempos de los teotihuacanos hasta los de los aztecas, en el Altiplano Central de México se desarrolló el cultivo del amaranto, ingrediente que significa fuente de energía y proteína para estas culturas precolombinas.

Las misiones católicas prohibieron su ingesta durante la época colonial ya que, según los primeros evangelizadores, era un ingrediente ligado a las prácticas religiosas de los nativos mesoamericanos.

Mezclado con miel de abeja o de piloncillo, jarabe de agave y -dependiendo de la región- combinado con frutos secos, la alegría de amaranto constituye un postre tradicional de la zona central de México.

Ingredientes

300 gramos de piloncillo

1 taza de agua

4 tazas de amaranto reventado

Preparación y montaje

Cortar el piloncillo en trozos y colocarlo dentro de una cacerola pequeña junto con el agua

Hervir a fuego moderado, hasta que se forme una miel espesa

Retirar del fuego y permitir que se tibie; luego, mezclar con el amaranto en un tazón

Colocar la mezcla dentro de un molde refractario forrado con papel encerado

Dejar reposar a temperatura ambiente durante unas horas, hasta que se haya secado

Una vez frío, cortar en trozos del tamaño deseado

 

Con información del Chef José Bossuet para Primera Voz