Las primeras civilizaciones agrícolas desarrollaron los primeros calendarios, útiles para determinar los períodos de siembra y cosecha, siempre con la necesidad de contar con algo que fuese más preciso que los calendarios, lo que generó que sabios durante un largo periodo evolutivo idearan mecanismos para regular el tiempo. 

El primer reloj fue la Clepsidra o reloj de agua, inventado por los egipcios. El reloj de agua era un recipiente lleno de agua que se vaciaba a intervalos regulares a través de un orificio hecho en su parte inferior. 

Es en el año 1000 a.c que en el Medio Oriente se crea el reloj de sol, que a través de la sombra de un poste vertical caía sobre una esfera marcada regularmente, moviéndose según transcurría el día, -bien se podría considerar el más parecido al de muñeca actual-, el reloj de sol tuvo mucho auge en Asia. 

El ingenio siguió avanzando con la vela-reloj creada por los anglosajones, misma que marcaba a intervalos regulares, conforme se derretía la cera, el tiempo. 

Es hasta el siglo XIII d.c., que el reloj de arena se popularizaría, este recipiente compuesto por vidrio unido en sus partes más angostas filtraba la arena que al vaciarse de un recipiente a otro era equivalente a una hora. 

El desarrollo de los primeros relojes mecánicos funcionaban con pesos exagerados que hacían que una sola manivela los moviera, lo que los volvía inexactos. 

Es con la llegada del péndulo que la precisión mejora, sería un mecanismo regulador creado por  Christiaan Huygens (1629- 1695) en el año 1657. La idea de Huygens permitió agregar al reloj el minutero, con lo cual este instrumento ganó en exactitud y confiabilidad.

El primer reloj de pulsera fue hecho a petición de la Reina de Nápoles María Carolina de Austria en 1812. Este singular reloj realizado por capricho de la Reina era un simple reloj de bolsillo atado o mejor dicho montado sobre un brazalete de oro y piedras preciosas. 

Sin embargo el registro del primer reloj de mano fue creado por el brasileño Alberto Santos Dumont y Louis Cartier en 1901; es hasta la Primera Guerra Mundial que su fabricación se da en masa por el impulso de los oficiales y soldados obligados a usarlo.

En 1929, Warren Albin Marrisson inventaría el reloj de cuarzo impreciso 30 y 0,3 segundos por año. Es después de 28 años, que en 1957 aparecerían los relojes eléctricos de pulseras, hechos por Hamilton Electric, los cuales se alimentaban por pilas pequeñas y funcionaban por diminutos engranes que avanzaban el segundero a saltos, mientras que las manecillas de las horas y minutos se movían con lentitud. 

Hoy día el humano sigue desarrollando avances tecnológicos sobre la medición del tiempo, y en la actualidad vemos relojes en todos lados, en el hogar lo podemos ver en el microondas, en el DVD, en los teléfonos, computadoras, televisoras, son tan diversos en sus materiales de fabricación, que los encontramos desde los económicos de plástico, hasta los de costos millonarios.

Con información de Primera Voz